miércoles

¿De qué sirven la confusión y la pena?



¿De qué sirven la confusión y la pena?
Lo único bueno que pueden hacer la confusión y la pena es indicarte la belleza y la paz.
Ya has tenido suficiente con las penas y las confusiones, y ahora verás algo más. Te cansarás de una cosa y le darás la bienvenida a algo mejor.

Por algún tiempo, has estado en el bosque.
Caminaste por zarzamoras.
Cruzaste corrientes secas.
Fuiste atacado por mosquitos.
Tropezaste con piedras, y con todo lo demás a lo que le has prestado atención. Quizás tu intención original era encontrar colmenillas deliciosas en el bosque, y no viste ninguna.

Ahora dejas de prestarle atención a las debilidades de caminar por el bosque.
Te focalizas en encontrar colmenillas regordetas y jugosas.
Apartas tu mente de los mosquitos y cosas por el estilo.
Ellos van a estar ahí, pero ahora no les prestas atención, ya no les prestas tanta atención.
Ahora eres como Sherlock Holmes, salvo que estás buscando pistas que te señalen las colmenillas.

Andas a la caza de colmenillas y las encuentras.
Encuentras campos de hongos, y los recoges.
Disfrutaste de pensar en las colmenillas, y disfrutaste de encontrarlas.
Disfrutaste de ponerlas en tu canasto, y disfrutas de pensar en la comida sabrosa que hay ante ti.
Has encontrado tantos hongos que inevitablemente, los compartirás.
Todos en tu casa y quizás en tu barrio olerán esos hongos exquisitos que están siendo dorados en tu cocina.

En lugar de andar a la caza de trastornos, andabas a la caza de colmenillas. Y eso hizo la gran diferencia.

No busques los defectos, y las probabilidades están a tu favor de que encontrarás bendiciones.
Y si el defecto te encuentra, bueno, quítatelo de encima de la misma manera en que te quitarías una mosca, y continúa con tu viaje.
Verdaderamente, amado, tu vida depende más de lo que estás buscando que lo que lo hace con respecto a lo que encuentras.

¿Me escuchaste?
La pregunta no es qué encuentras.
La pregunta es qué estás buscando.
Incluso si hay plagas y pestilencia, tú tienes los ojos en algo más.
Y eso hace toda la diferencia del mundo.

Puedes estar sediento.
Sin embargo, mientras caminas por el bosque, estás buscando agua, y no sed. Igual estás sediento, y escuchas el sonido de un arroyo.

Puedes estar hambriento.
No estás buscando estar hambriento.
Estás buscando los arándanos, los arándanos regordetes y exquisitos.
A lo largo del camino todavía puedes disfrutar de los lirios y de los zapatitos de dama que ves.
A lo largo del camino, puedes disfrutar.

Quizás tu entorno es más bien como un centro comercial o una boutique.
Estás pensando más en lo que estás buscando que en lo que no estás buscando. Quizás estás buscando una pollera.
Verás una cantidad de artículos a lo largo del camino que no estás buscando,
¿y qué?
Estás buscando una pollera.

Estás, en otras palabras, buscando estar satisfecho.
No estás buscando estar insatisfecho.
La búsqueda de alegría está abierta.
La búsqueda de algo menor que la alegría está cerrada.

Y mientras compras, enciende las palabras de alegría, y apaga las palabras que no correspondan al placer.
"¡Mira esa pollera maravillosa!", dices.
Puede ser muy grande o muy chica para ti, pero tú has visto señales de que hay tierras.
Inspírate en seguir mirando.
Nunca más dirás.
"Así es mi suerte.
Encuentro la pollera que quiero, y no me queda".

Amado, te estoy pidiendo que aprendas un lenguaje nuevo.
Te estoy pidiendo que formes palabras nuevas.
Te estoy pidiendo que enfatices una cosa y no otra.

Alguien podría decirme "Pero Dios, es cierto.
Es un hecho. La pollera no me queda."

Y Yo digo "Amado,
¿qué tiene eso que ver?
Cuando destacas que la pollera es demasiado corta, estás destacando lo que no te da felicidad.
No sólo destacas lo que no te da placer, estás destacando el pasado, el pasado, amado."

Recuerda que estás en la búsqueda de lo que quieres.
No estás buscando llegar a una conclusión.
DIOS

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