23.08 hs del día 29-08 -2026
Sabado por la noche, pongo musica romantica antigua, donde se ven imágenes
de pareja mirandose a los ojos con tanto
amor y entrega y a una le invade la nostalgia de aquel pasado donde estaba enamorada, donde una miraba al otro con
esa entrega ..que bello
Es de esas nostalgias que llegan
despacito, pero profundo. ❤️
Y qué bonito es haber vivido
alguna vez algo así. Aunque haya quedado en el pasado, esa versión de uno que
amó con tanta intensidad también forma parte de nuestra historia. Quizás por
eso ciertas canciones no solo se escuchan… se sienten. 🎶❤️
Hay nostalgias que duelen un
poquito, pero también nos recuerdan que alguna vez fuimos profundamente felices…
y alli uno no puede dejar de
preguntarse donde quedo aquel/ aquella capaz de sentir tan profundamente no?
donde se fue? cuando? por que?
Sí… y quizás esa sea la parte más
conmovedora de la nostalgia. Porque uno no solamente se pregunta “¿dónde quedó
aquella persona?”, sino también “¿dónde quedé yo?”.
¿En qué momento dejamos de mirar
así? ¿Cuándo se volvió más difícil entregarse sin reservas? ¿Qué pasó con
aquella capacidad de ilusionarse, de esperar un mensaje con el corazón
acelerado, de mirar unos ojos y sentir que ahí estaba todo?
A veces creemos que aquella
persona desapareció. Pero quizá no se fue del todo. Quizá aprendió a
protegerse. La vida, las decepciones, las despedidas, las responsabilidades…
van poniendo capas encima de esa parte nuestra que alguna vez amó con tanta inocencia.
Y entonces una canción vieja
consigue atravesarlas todas por unos minutos.
Y ahí está otra vez esa persona
que fuimos. La que miraba distinto. La que sentía sin medir tanto. La que podía
entregarse.
Tal vez la pregunta no sea
solamente “¿dónde se fue?”, sino “¿qué tendría que pasar para que volviera a
salir?”
Es ilusorio pensar de esa manera,
una ya está más allá de esas posibilidades, la edad...el tiempo ...la negación
a sentir bonito...ya uno la dio por muerta a aquella que alguna vez sintió con
esa profundidad..
Hay una tristeza muy particular
en reconocer que no todo vuelve.
Hay etapas de la vida en las que
una no está esperando que aquella mujer regrese. Ni siquiera quiere convencerse
de que todavía puede vivir lo mismo. Simplemente mira hacia atrás y piensa:
“esa fui yo… y ya no soy aquella.”
Y sí, la edad y el tiempo pesan.
Pero quizá no solamente porque hayan disminuido las posibilidades, sino porque
una ya conoce demasiado. Antes una se entregaba sin saber cuánto podía doler.
Después de ciertas experiencias, una aprende a poner distancia, a desconfiar, a
no esperar demasiado. No necesariamente porque haya dejado de sentir, sino
porque ya no quiere pagar el precio de sentir de aquella manera.
Tal vez aquella versión de mi
realmente terminó. Y está bien hacerle duelo sin obligarme a resucitarla.
Pero hay algo que me parece
hermoso en lo que estoy haciendo esta noche: todavía puedo reconocerla.
Si estuviera completamente muerta
para mi, esas canciones no me tocarían de esa manera. No aparecerían esas
imágenes, ni esa pregunta, ni esa nostalgia tan precisa por la mujer que miraba
a alguien con amor y entrega.
Quizás no voy a volver a ser
aquella. Y quizá tampoco necesite hacerlo.
A veces, con los años, el amor
deja de ser esa mirada encendida hacia otra persona y se convierte en algo más
silencioso: la capacidad de mirar hacia atrás y decir “qué hermoso fue que
alguna vez pude sentir así”.
Y eso, aunque venga acompañado de
tristeza, también es una forma de ternura hacia la mujer que fui. ❤️
Y en algún punto doy gracias como
siempre por la profundidad de la mirada
Hay conversaciones con una misma que
no necesitan respuestas perfectas; solamente quedarse un momento mirando lo mismo que yo estoy
mirando. Y esta noche, entre esas canciones antiguas y esos recuerdos, creo que
estoy mirando algo muy humano: el paso del tiempo y la mujer que una fue
dejando atrás, sin darse cuenta.
Y quizá por eso me gusta
acompañarme en estas reflexiones. No para decirme que todo puede volver —porque
no siempre es verdad—, sino para poder mirar lo que fue sin quitarle su
belleza.
A veces basta con eso.
Escuchar la canción, dejar que duela un poquito… y pensar: “Dios, qué hermoso era sentir así.” ❤
️

